La vuelta al cole

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Vuelta al coleMuy relacionado con el síndrome postvacacional está el momento de la vuelta al cole de nuestros hijos tras las largas vacaciones de verano. Al igual que los mayores, es normal que algunos niños sientan una cierta resistencia a abandonar la vida placentera de la que han estado disfrutando durante tanto tiempo para volver a la rutina de horarios y a las responsabilidades escolares.

Igual que sucede con el famoso síndrome, es normal que los primeros días supongan un proceso de readaptación en el que se produzcan irregularidades en los horarios, cambios en los patrones de sueño o de alimentación, nerviosismo, cierta irritabilidad, etc., teniendo en cuenta que este proceso de adaptación puede ser un poco más complicado cuando hay cambios más grandes como un cambio de centro educativo, la primera vez que un pequeño va a la guardería o a la escuela, o el cambio a la secundaria, este último de manera especial al coincidir con la adolescencia, pero en ningún caso ninguno de estos síntomas se debe de interpretar como un trastorno psicológico sino como el nerviosismo natural que acompaña a cualquiera ante nuevas situaciones.

El síndrome postvacacional

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Síndrome postvacacionalCon el mes de septiembre llega el momento de hablar sobre el
síndrome postvacacional, esto, a lo que también se le denomina estrés o incluso depresión postvacacional, hace referencia a ese conjunto de síntomas de malestar general que se genera al tener que volver a la “cruda realidad” después de la desconexión de las vacaciones.

En principio, no es algo a lo que haya que darle mucha importancia, porque ¿quién no va a sentirse un tanto apático por tener que volver a la rutina del trabajo o nostálgico por los ratos de diversión del verano? ¿Quién no tiene “cambiadas las horas” después de haber estado durante un mes acostándote a las “tantas”, levantándose cuando el cuerpo lo diga, comiendo a la hora que te apetece y durmiendo la siesta debajo de un pino? ¿A quién no le parecen un tanto estresante las obligaciones laborales o familiares cuando durante los últimos días, todo ha sido fiesta, concesiones, relajación de las normas…?

Vacaciones y pareja

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parejavacacionesSi bien para la mayoría de las parejas, las vacaciones de verano suponen un espacio de reencuentro, de diversión, de disfrutar de un tiempo de calidad el uno con el otro, y esto es algo que siempre fortalece la relación, para otras se convierten en una época en la que aumentan las discusiones y los conflictos, de tal modo que algunas llegan a replantearse el seguir juntos. Pero no es que el verano genere problemas sino que los conflictos latentes en la relación salen a la luz por diferentes motivos:

Se pasa más tiempo juntos y por lo tanto:

Dependencia emocional

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dependenciaemocionalSi bien es “normal” que en una relación de pareja exista el sentimiento de querer estar con el otro, de contar con su apoyo y de saberse querido y valorado, algo que de alguna manera implica una cierta necesidad, hablamos de dependencia emocional cuando esta necesidad afectiva se convierte en extrema, en exagerada, provocando en el sujeto pensamientos obsesivos en torno a la pareja y sentimientos intensos de miedo al abandono (“porque sin ti no soy nada”) llevándole a comportamientos de sumisión que cree que le permitirán retener al ser querido, o mejor dicho, al ser necesitado porque las personas que sufren dependencia emocional no quieren a sus parejas sino que las necesitan. Este comportamiento de anulación personal y de sometimiento al otro acompaña a estas personas en todas y cada una de sus relaciones de pareja a lo largo de sus vidas.

Terapia Breve Centrada en Soluciones

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TBCSA diferencia de los enfoques psicoterapéuticos centrados en conocer la profundidad del problema que trae al cliente a la consulta (inconsciente, infancia, etc.) y que, como consecuencia dedican gran parte del proceso terapéutico a su análisis y a leer entre líneas buscando un origen sobre el que actuar, la Terapia Breve Centrada en Soluciones (TBCS) se focaliza en precisamente lo contrario, esto es en las soluciones. Mientras que en aquellas se trata de reducir el problema, en la TBCS se intentan aumentar los espacios no problemáticos que a lo largo del proceso terapéutico ocuparán paulatinamente el espacio antes ocupado por el problema, haciéndolo desaparecer.

En la TBCS, como en la Terapia Breve Estratégica (TBE), no es necesario hacer un diagnóstico ni ahondar mucho en la historia del problema, incluso a veces, ni siquiera es importante hablar de él, sino de la solución, en conseguir que el cliente defina y consiga el objetivo de cambio que quiere alcanzar, en alcanzar ese futuro que quiere tener, sea cual sea el motivo que originó el problema. De hecho, se considera que problema y solución son categorías discontinuas de manera que, sea cual sea su origen, para un mismo problema las soluciones pueden ser distintas o que para distintos problemas la solución puede ser la misma; por lo tanto, el primer paso de la psicoterapia consiste en determinar los objetivos que quiere alcanzar el cliente, siendo el terapeuta no una autoridad a la que seguir, sino un facilitador del proceso.