La inseguridad

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indecisionSentirse inseguro en determinados y puntuales momentos de la vida es algo adaptativo. ¿Quién no ha vivido situaciones de inseguridad en algunas ocasiones cuando ha tenido que tomar decisiones importantes que pueden alterar sustancialmente el curso de su vida o ante situaciones nuevas en las que aún no hemos aprendido cómo comportarnos? Si no se sintiese ese momento de duda, tomaríamos decisiones “a lo loco” sin tener en cuenta sus consecuencias, que, todos sabemos, a veces, no son las mejores. En todo caso, en estas ocasiones, la inseguridad se vive durante unos minutos, unas horas, tal vez unos días, pero se acaba tomando una decisión, acarreando con sus consecuencias e incorporando la vivencia –sea cual sea el resultado— a nuestras vidas.

Otra cosa es cuando esta inseguridad, este desasosiego, se convierte en algo permanente que aparece ante cualquier situación, incluso ante aquellas ante las cuales antes no nos sentíamos inseguros convirtiéndose ya en una dinámica habitual o incluso en un rasgo de nuestra personalidad, haciéndonos incapaces de tomar decisiones o actuar ante situaciones que tienen más de una posible alternativa (que son todas) porque “¿y si me equivoco?”, una forma de reaccionar que sufrir mucho y que se suele extender a todas las áreas de la vida: en el trabajo, en las relaciones sociales, en las relaciones de pareja…

El conflicto de las perspectivas

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perspectivasUno de los principales motivos por los cuales una pareja puede dividirse tiene su origen en las diferencias en la visión que tienen el uno del otro y de sí mismos, de manera que, diferentes visiones sobre un acontecimiento que en un principio puede parecer no tener importancia, acaba convirtiéndose en un problema que condiciona la dinámica de la relación y que puede acabar con ella. Es muy común que, en determinadas situaciones y atendiendo a su propia lógica, experiencias pasadas, creencias, valores, normas, significados…, cada uno se cierre en su punto de vista y mire hacia otro lado, creyendo que su interpretación de lo que está sucediendo es evidente para cualquiera, ignorando el significado que el otro da a esa situación y dando por poco razonable su actitud.

Charla en el Espai Gatassa de Mataró

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El pasado día 24 de febrero de 2015 estuvimos con Centre PsicoEstratègic en el Espai Gatassa de Mataró dentro de las actividades de los “Martes a Gatassa” de su Programa de Actividades. impartiendo nuestra charla “Cómo superar la crisis y no quedarse en el intento: Estrategias psicológicas para el afrontamiento de la crisis”, que forma parte de las acciones divulgativas de nuestro Proyecto PSICOESTRATÈGIES.

Hablamos sobre qué y cómo nos afecta psicológicamente la crisis económica y sobre qué estrategias psicológicas podemos adoptar para afrontarla.

Queremos dar las gracias al público asistente por su participación tan activa en el debate.

Pronto volveremos a estar con una nueva charla, mantente atento a nuestras noticias.

La adivinación del pensamiento

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pensamientoSi cuando alguien dice algo o se comporta de una determinada forma tuviéramos el tiempo suficiente para analizar su significado, si pudiéramos tener el tiempo suficiente para aclarar qué ha querido decir o cuál era el propósito del comportamiento que ha tenido esa persona, sería más fácil que acertáramos ante ese hecho y que nuestra reacción ante esa situación fuese más adaptativa. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no tenemos tiempo de meditar para deducir los pensamientos y sentimientos reales del otro sino que actuamos en base a una interpretación rápida de las palabras o de las conductas de acuerdo a nuestro sistema de códigos.

Me han crecido los enanos

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adolescentesLa adolescencia es la etapa de transición entre la niñez y la edad adulta en la que el adolescente se dedica a encontrar su propia identidad y autonomía. Esto supone que ha de comenzar a separarse de las figuras paternas, algo que no es sencillo porque aunque ya no es un niño, tampoco es un adulto, una situación que le lleva a un conflicto interno entre la dependencia que aún tiene de sus padres y el deseo de independencia, una lucha interna que se suele expresar en forma de conflictos, especialmente con los padres. Cuestiones que antes no suponían un problema como el uso del teléfono o del ordenador, los estudios, la hora de llegada a casa, la apariencia física, el manejo del dinero, etc. se convierten, durante la adolescencia, en el origen de discusiones y enfrentamientos familiares.

Este cambio de actitud desconcierta a los padres ya que les genera un sentimiento lógico de inseguridad y porque se dan cuenta de que las estrategias que utilizaban antes con él para resolver los conflictos, ahora ya no sirven… y es que es complicado encontrar un equilibrio entre mantener el control y la autoridad sobre el adolescente al mismo tiempo que se le concede, progresivamente –y es necesario hacerlo– mayor confianza y responsabilidad.