La vuelta al “cole” y el acoso escolar

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Acoso escolarDecía en un artículo anterior que una de las posibles causes por las cuales un niño se puede mostrar reticente a ir a la escuela puede ser el sentirse víctima de acoso escolar, bien porque ya lo sufriera durante el curso anterior y tenga miedo de que se repita, bien porque por cualquier motivo (cambio de escuela o de compañeros, cambio de etapa educativa, llevar materiales nuevos,… o cualquier cosa que se le ocurra al acosador), haya comenzado al inicio de este curso.

Cabe aclarar que no consideraremos acoso a un pelea o insultos esporádicos y puntuales ni a un conflicto, vamos a llamar, razonable y de hecho los niños ya no reaccionan de la misma forma. Se produce acoso escolar cuando existe un reiterado y deliberado maltrato psicológico, verbal, físico o social (en forma de aislamiento) hacia un niño por parte de otro u otros, con el objeto de intimidarle, amenazarle u obtener algo. Es algo que puede producirse en la escuela pero también fuera de ella o través de las redes sociales (ciberacoso). Hay que tener claro que no es algo sin importancia y que no “son cosas de niños” sino que se trata de  un atentado contra los derechos fundamentales de la persona.

Javier Hinojosa
Psicólogo General Sanitario – Psicoterapeuta
Colegiado en el COPC con el nº 21.144
Terapia individual – De pareja – Familiar y De Grupo
Posibilidad de Terapia online y a domicilio
Consulta en Mataró (Barcelona) – Tel. 630 251 721

La vuelta al cole

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Vuelta al coleMuy relacionado con el síndrome postvacacional está el momento de la vuelta al cole de nuestros hijos tras las largas vacaciones de verano. Al igual que los mayores, es normal que algunos niños sientan una cierta resistencia a abandonar la vida placentera de la que han estado disfrutando durante tanto tiempo para volver a la rutina de horarios y a las responsabilidades escolares.

Igual que sucede con el famoso síndrome, es normal que los primeros días supongan un proceso de readaptación en el que se produzcan irregularidades en los horarios, cambios en los patrones de sueño o de alimentación, nerviosismo, cierta irritabilidad, etc., teniendo en cuenta que este proceso de adaptación puede ser un poco más complicado cuando hay cambios más grandes como un cambio de centro educativo, la primera vez que un pequeño va a la guardería o a la escuela, o el cambio a la secundaria, este último de manera especial al coincidir con la adolescencia, pero en ningún caso ninguno de estos síntomas se debe de interpretar como un trastorno psicológico sino como el nerviosismo natural que acompaña a cualquiera ante nuevas situaciones.

Javier Hinojosa
Psicólogo General Sanitario – Psicoterapeuta
Colegiado en el COPC con el nº 21.144
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