La vuelta al “cole” y el acoso escolar

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Acoso escolarDecía en un artículo anterior que una de las posibles causes por las cuales un niño se puede mostrar reticente a ir a la escuela puede ser el sentirse víctima de acoso escolar, bien porque ya lo sufriera durante el curso anterior y tenga miedo de que se repita, bien porque por cualquier motivo (cambio de escuela o de compañeros, cambio de etapa educativa, llevar materiales nuevos,… o cualquier cosa que se le ocurra al acosador), haya comenzado al inicio de este curso.

Cabe aclarar que no consideraremos acoso a un pelea o insultos esporádicos y puntuales ni a un conflicto, vamos a llamar, razonable y de hecho los niños ya no reaccionan de la misma forma. Se produce acoso escolar cuando existe un reiterado y deliberado maltrato psicológico, verbal, físico o social (en forma de aislamiento) hacia un niño por parte de otro u otros, con el objeto de intimidarle, amenazarle u obtener algo. Es algo que puede producirse en la escuela pero también fuera de ella o través de las redes sociales (ciberacoso). Hay que tener claro que no es algo sin importancia y que no “son cosas de niños” sino que se trata de  un atentado contra los derechos fundamentales de la persona.

Las conductas acosadoras más comunes son:

  • Chillarle o gritarle. Insultarle.
  • Hacerle gestos de burla y/o desprecio. Miradas amenazantes.
  • Meterse con él por su forma de ser. Estudioso, amable, simpático, religión…
  • Sacarle defectos.
  • Burlarse de su apariencia física, raza, color, sobrepeso, altura,… o identidad sexual.
  • Acusarle de cosas que no ha dicho o hecho. Contar mentiras acerca de él. Rumores.
  • Reírse de él cuando se equivoca.
  • No dejarle hablar.
  • Llamarle por motes que no le gustan.
  • No hablarle. No dejarle jugar con ellos. Aislarlo
  • Amenazar con pegarle. Empujarle. Golpearle.
  • Excluirlo de grupos sociales en Internet. Suplantar su identidad. Insultarlo. Alterar o destruir sus datos.
  • Explotarlo sexualmente a través de Internet.

En una situación de acoso escolar existen varios implicados: el o los agresores, la víctima, los espectadores, la escuela, y la familia y su entorno social.

La víctima no es nadie en especial, simplemente que destaque por alguna cosa que al agresor le pueda parecer suficiente para emprender su acoso. Habitualmente son niños que muestran inseguridad ya ante la primera agresión algo que aprovechará el acosador para reiterar su persecución.

El agresor suele ser un niño que ha aprendido que la violencia es una forma eficaz de resolver conflictos y de expresar estados emocionales. Es habitual que haya sufrido problemas familiares (haber sido testigo o él mismo, víctima, de violencia o maltrato) y/o que el estilo educativo de sus padres sea demasiado autoritario o permisivo, habiéndole provocado todo esto un déficit de habilidades sociales que le cause dificultades relacionales y una baja autoestima que le lleve a sentir envidia por otros y a un deseo “por la fuerza” de sentirse popular y respetado. En algunas ocasiones la conducta acosadora puede ir asociada al consumo de alcohol, drogas o vandalismo.

BullyingLos espectadores son aquellos otros compañeros de escuela que asisten a los episodios de maltrato o que conocen su existencia. Estos pueden ser ayudantes que colaboran en el maltrato siguiendo las indicaciones de su supuesto líder, espectadores que no colaboran directamente pero que aprueban la conducta, espectadores que callan por miedo a que ellos pasen a ser futuras víctimas y por último los que se atreven a defender a la víctima. Excepto estos últimos, todos los anteriores ayudan a que se mantenga el problema bien sea con su colaboración o con su silencio. 

La escuela es el entorno donde se suele iniciar el acoso y por lo tanto juega un papel importante en este problema ya que ha de tener claro qué protocolo de actuación ha de poner en marchar ante un episodio de este tipo y sobre todo, qué medidas preventivas tiene al respecto en forma de formación específica para profesores y familias.

Familia y acoso escolarLa familia y el entorno social más cercano es el lugar donde tienen origen las conductas tanto del acosador como del acosado. De la educación proporcionada al niño y de su forma de actuación –tanto la familia del acosador, como la de la víctima—ante un episodio de acoso escolar depende gran parte del mantenimiento del problema.

Todos los implicados sufren las consecuencias de una situación de acoso escolar:

La víctima porque sufrirá un deterioro psicológico en forma de descenso de la autoestima, inseguridad, sentimiento de vulnerabilidad, descenso del rendimiento escolar, absentismo, dificultades sociales, aislamiento, somatizaciones, depresión, ansiedad, miedo, posibilidad de convertirse en agresor, y hasta en los casos más graves, posibilidad de homicidio o de suicidio.

El agresor porque su conducta le provocará rechazo y dificultades sociales, generará una falta del sentido de la norma, desconfianza e intolerancia que seguramente hará de él un adulto con una personalidad antisocial y con baja tolerancia a la frustración, que seguramente le llevará a tener dificultades relacionales, laborales, de violencia doméstica o en los casos más graves a la aparición de trastornos psicóticos.

Los espectadores porque pueden generar insensibilidad ante la violencia, pasividad ante las situaciones injustas, desarrollo de una personalidad temerosa e impotente, inseguridad y la posibilidad de convertirse en agresor.

La escuela porque la problemática que se genera produce una desestabilización de la convivencia que afecta al desarrollo normal de las clases y de las actividades que se llevan a cabo, y que altera emocional y conductualmente al profesorado y como consecuencia a la percepción sobre el alumnado.

La familia, tanto a la del agresor como a la de la víctima, porque introduce en ellas un componente de tensión que altera su funcionamiento provocando discusiones, enfrentamienNo al acoso escolartos, preocupación por los hijos,… enfrentamientos con la escuela y/o con la familia del otro niño…
Por lo tanto, en su papel de educadores, escuela y familia, y en su papel de compañeros, los espectadores, han de actuar de forma rápida y coordinada para neutralizar y erradicar cualquier situación de acoso escolar que, pese a los sistemas preventivos, se dé. Es cierto que la prevención en forma de una educación familiar correcta i adecuada siempre habría sido la mejor solución pero de no haber sido así y se llega a una situación de este tipo, los espectadores han de denunciar el hecho, la escuela ha de tomar medidas y las familias han de dialogar y reconducir la situación. En alguns casos la víctima, el acosador o lass familias no saben encontrar en su repertorio de comportamiento, los recursos adecuados para hacerlo, entonces es conveniente recurrir a la ayuda de un psicólogo.

Javier Hinojosa
Psicólogo General Sanitario – Psicoterapeuta
Colegiado en el COPC con el nº 21.144
Terapia individual – De pareja – Familiar y De Grupo
Posibilidad de Terapia online y a domicilio
Consulta en Mataró (Barcelona) – Tel. 630 251 721
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