La vuelta al cole

1 voto

Vuelta al coleMuy relacionado con el síndrome postvacacional está el momento de la vuelta al cole de nuestros hijos tras las largas vacaciones de verano. Al igual que los mayores, es normal que algunos niños sientan una cierta resistencia a abandonar la vida placentera de la que han estado disfrutando durante tanto tiempo para volver a la rutina de horarios y a las responsabilidades escolares.

Igual que sucede con el famoso síndrome, es normal que los primeros días supongan un proceso de readaptación en el que se produzcan irregularidades en los horarios, cambios en los patrones de sueño o de alimentación, nerviosismo, cierta irritabilidad, etc., teniendo en cuenta que este proceso de adaptación puede ser un poco más complicado cuando hay cambios más grandes como un cambio de centro educativo, la primera vez que un pequeño va a la guardería o a la escuela, o el cambio a la secundaria, este último de manera especial al coincidir con la adolescencia, pero en ningún caso ninguno de estos síntomas se debe de interpretar como un trastorno psicológico sino como el nerviosismo natural que acompaña a cualquiera ante nuevas situaciones.

Vuelta al coleComo en cualquier aspecto relacionado con la educación, los padres juegan un papel fundamental en cómo sus hijos van a vivir ese proceso de adaptación, así que ayudarán mucho si se muestran interesados, positivos y comparten con ellos los procesos previos y de inicio del cambio como comprar el material, confeccionar los horarios de las asignaturas, comentar sobre los nuevos profesores y compañeros de este año, buscar las actividades extraescolares, etc. ¡Ah! Y sobre todo siendo ejemplo de adaptación, ¿qué creéis que pensará un niño que oiga a su padre decir: “¡Qué horror, mañana otra vez a trabajar… yo no quiero ir!”?

Además, ayudará que al ir finalizando las vacaciones se comiencen ya los preparativos:

  • Regulando los horarios de comida y sueño, tiempo libre, aseo, etc. progresivamente hará que el retorno no sea tan brusco, así como seguir teniendo actividades lúdicas una vez comenzado el curso también es recomendable para la adaptación.
  • Preparando el material necesario con él: comprarlo, forrar los libros, preparar el estuche, la mochila, etc.
  • No dejando las tareas de verano para el último momento ya que es conveniente que aunque sean vacaciones se mantenga -más relajado, claro está—un hábito de concentración y estudio y si se han dejado intentar que los haga sin que eso suponga una pelea.
  • Hablando en casa de la escuela de forma positiva (reencuentro con amigos y profesores, actividades, felicitarle por el nuevo curso) y no asustándole con lo supuestamente difícil que será este año ni amenazándole con las futuras notas ni dudando de su rendimiento ni machacándole con las asignaturas que le fueron mal el curso pasado.
  • Recordándole, de manera asertiva, el comportamiento que se espera para con los compañeros y profesores.

Hay que tener claro que todos los niños, aunque muestren ese pequeño episodio de “pereza” postvacacional, quieren ir al colegio y que es extremadamente raro que el simple hecho de la vuelta a la rutina escolar derive en problemas emocionales o relacionales. No obstante se ha de interpretar como un signo de alarma el hecho de que el niño no quiera ir a la escuela de manera exageradamente manifiesta y/o que presente síntomas importantes de ansiedad, de estado de ánimo bajo o de irritabilidad, dolor de cabeza o de barriga, vómitos, llantos, rabietas porque estos sí que serían síntomas de que tiene un problema, como puede ser un trastorno de fobia escolar, un trastorno de ansiedad por separación, problemas de aprendizaje que le dificulten seguir el ritmo de la clase, o ser víctima de acoso escolar, situaciones, todas ellas, ante las que los padres deberían de actuar inmediatamente averiguando los motivos en una conversación distendida con el niño, sin presiones, gritos ni amenazas, y una vez averiguados ponerlo en conocimiento de la escuela, pero sin consentir que deje de asistir.

Por lo tanto, si se advierte que el niño está experimentando un gran malestar y los síntomas de ansiedad o estado de ánimo bajo / irritabilidad no remiten de forma natural o son exagerados para el nerviosismo propio del inicio de una nueva etapa, es recomendable que los padres acudan con él a un psicólogo que determine adecuadamente a qué se debe y les ayude a encontrar las estrategias necesarias para hacer frente al problema

Javier Hinojosa
Psicólogo General Sanitario – Psicoterapeuta
Colegiado en el COPC con el nº 21.144
Terapia individual – De pareja – Familiar y De Grupo
Posibilidad de Terapia online y a domicilio
Consulta en Mataró (Barcelona) – Tel. 630 251 721
Suscribirme al blog

Deja un comentario